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Miguel Restrepo y su esposa María Graciela vivieron unos tiempos muy difíciles hace 22 años: los dos eran adictos a las drogas. Vivían en...


Miguel Restrepo y su esposa María Graciela vivieron unos tiempos muy difíciles hace 22 años: los dos eran adictos a las drogas. Vivían en Colombia y no tuvieron a donde ir luego de haberlo perdido todo. Se mantuvieron juntos, y se ayudaron el uno al otro para salir de su problema de drogas, pero debido al área en el que vivían, no tenían la posibilidad de un albergue o algún programa de abuso de drogas, por lo que debieron luchar contra su adicción en su propio “hogar”.

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No tenían dinero ni lugar al que ir, así que lo que hicieron fue su única opción. Bajaron a las alcantarillas y encontraron un lugar aislado y seguro donde podían enfocarse en ellos mismos y acabar con su problema. 22 años después, aún llaman hogar a este pequeño agujero en el suelo, y aseguran que no podrían ser más felices.

Miguel Restrepo (L), 62, looks up from his sewer home with his wife Maria Garcia in Medellin. (Albeiro Lopera/Reuters)
Miguel Restrepo y su esposa, María Graciela, le han llamado hogar a este lugar por 22 años.
Miguel Restrepo, 62, looks up from his sewer home in Medellin. (Albeiro Lopera/Reuters)
Hicieron una nueva vida bajo las calles de Colombia, donde se ayudaron el uno al otro a terminar con su adicción a las drogas.
Colombian Maria Garcia drinks coffee inside a sewer. (Raul Arboleda/Getty Images)
No tenían otras opciones dónde vivir, por lo que encontraron esta alcantarilla que volvieron su hogar.
Colombian Miguel Restrepo helps his dog get out of the sewer where they live in Medellin, Antioquia department, Colombia. Restrepo, 62, is a homeless man who has lived with his wife for more than twenty years in a sewer, near Medellin's downtown. The place is around three by two by 1.4 meters of height and has a stove, a television, a bed and a fan. (Raul Arboleda/Getty Images)
Han pasado los últimos 22 años viviendo aquí, y no podrían ser más felices.
Colombian Maria Garcia looks at her dog. (Raul Arboleda/Getty Images)
Incluso tienen un perro de mascota que vive bajo la tierra junto a ellos.
Miguel Restrepo, 62, looks up from his sewer home in Medellin. The former drug addict has been living in an abandoned sewer with his wife Maria Garcia and dog Blackie for 22 years. Their home, which is fitted with a kitchen, a fan, tv, a chair and a bed, is a 6 square meter wide and 1.4 meters high tunnel that leaks when it rains, and requires a manhole cover. (Albeiro Lopera/Reuters)
Hace 22 años, sus vidas estaban en un lugar muy oscuro. Decidieron abandonar esa vida. Sus momentos de adicción a las drogas están muy por detrás de ellos ahora, sin embargo, el hogar que construyeron bajo las calles de Colombia se ha convertido parte de sus vidas.
Colombian Miguel Restrepo (L), rests with his wife Maria Garcia and their dog on a bed inside a sewer. (Raul Arboleda/Getty Images)
¡Han vivido aquí por 22 años! Mucho más tiempo de lo que la gente vive en una casa que realmente compró.
Miguel Restrepo, 62, and wife Maria Garcia (R) make Christmas ornaments outside their sewer home in Medellin. (Albeiro Lopera/Reuters)
Incluso decoran la calle donde se encuentra el agujero de la alcantarilla, tal como lo haría cualquier dueño de casa.
Colombian Miguel Restrepo repairs the electricity installation inside the sewer where he lives. (Raul Arboleda/Getty Images)
La casa alcantarilla tiene electricidad, televisión, ventiladores e iluminación. Dicen que es muy cómoda y aislada.
Miguel Restrepo, 62, plays with his dog Blackie in his sewer home in Medellin. (Albeiro Lopera/Reuters)
Ninguno de los dos tiene planes de dejar alguna vez su casa bajo tierra.
Miguel Restrepo, 62, looks up from his sewer home in Medellin. (Albeiro Lopera/Reuters)
Dicen que el hogar es donde está el corazón, y Miguel y María representan este dicho al pie de la letra.
Colombian Miguel Restrepo gets out of the sewer where he lives on December 4, 2012, in Medellin, Antioquia department, Colombia. (Raul Arboleda/Getty Images)
Miguel y María tienen todo lo que necesitan en su casa bajo tierra; una cama electricidad, comida, y agua. Pero más importante: se tienen el uno al otro.
Miguel Restrepo y Maria García no consumen drogas hace 22 años, y están muy felices viviendo juntos bajo las calles de Colombia. Se cuidan el uno al otro y definen el significado del amor. Se apoyan el uno al otro y solo esperan amor incondicional a cambio. Se han mantenido juntos desde los momentos más duros de sus vidas, y ahora están completamente felices con simplemente estar juntos, no importa en dónde vivan.

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