!Chica de 12 juega a la botella en su primera fiesta. Cuando su mamá la retira, estalla en lágrimas!!!

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Ashley Willis tenía solo 12 años cuando enfrentó su primer gran “rechazo” amoroso. Estaba en la fiesta de cumpleaños del niño que le gu...


Ashley Willis tenía solo 12 años cuando enfrentó su primer gran “rechazo” amoroso. Estaba en la fiesta de cumpleaños del niño que le gustaba y un juego de girar la botella avanzó rápidamente desde un escenario que la ponía nerviosa y esperanzaba, a otro en que difícilmente pudo aguantar las lágrimas. 

Más de 20 años después, Ashley reflexionó sobre la forma en que su madre le ayudó a enfrentar el problema y decidió escribir una columna al respecto.

Todo comenzó con el primer amor platónico de Ashley.
“Él era alto, bronceado y tenía el cabello desteñido en las puntas. Mantuve mi interés para mí misma hasta que recibí una invitación a su fiesta por su cumpleaños número 13.
Honestamente, no podía creer que me había invitado. Nunca habíamos hablado y ciertamente yo no lucía como las niñas con las que él usualmente coqueteaba. Así que me fui a casa ese día y rogué a mi mamá que me dejara ir. Esta era una de las primeras “fiestas de niños y niñas” a la que me invitaban. Pero, para mi felicidad, mi mamá me dio su permiso para ir a la fiesta”.
-Ashley, en su columna en FaithIt–
Ashley estaba muy nerviosa, se preocupó de su vestimenta y de su ropa. Recuerda que su objetivo era simplemente hablar con él y que, camino a la fiesta, su mamá le preguntó por qué estaba tan silenciosa en el auto.
“Mi mamá me preguntó qué andaba mal, y le dije que estaba nerviosa por la fiesta y que estaba enamorada de este niño. Sonrió me dijo que me divirtiera y pasara el rato con mis amigos. Así que decidí hacer justo eso”.

Ya en la fiesta Ashley se encontró con una celebración típica de la época: un saludo de la mamá de su compañero, comida, música de MC Hammer y el juego de “girar la botella”.

“Estaba aterrorizada y emocionada al mismo tiempo. Cuando me senté allí pensé en qué haría si tenía que besar a uno de los niños “asquerosos”. ¿Correría? ¿Solo diría “no”? ¿Y si tenía que besar a alguno que realmente fuera lindo?.
Antes de que pudiese entretenerme con esa pregunta, el niño del cumpleaños llegó a girar la botella en nuestro círculo.
Respira, Ashley, solo respira. Era todo lo que podía pensar.
Pero entonces lo impensable ocurrió.
Cuando la botella se detuvo lentamente, apuntaba innegablemente en mi dirección.
Oh. Dios. Mio”.
Ashley no podía aguantar los nervios y la emoción ni un minuto más.
“Mi corazón estaba latiendo fuera de mi pecho cuando él caminó hacia mi. Cerca, más cerca. Todos los niños estaban haciendo “ooohh” y “aaah”, y creo que comencé a reírme nerviosamente y a cerrar mis ojos en preparación para el beso.
El beso por el que estaba locamente nerviosa pero realmente quería experimentar. Después de todo, me gustaba este niño. Esperé con mis ojos cerrados en anticipación hasta que… nada ocurrió”.
Foto: Pixabay.

Foto: Pixabay.
Foto: Pixabay.

Nada sucedía, y cuando Ashley decidió abrir los ojos vio que el cumpleañero la estaba rechazando.
“Cuando mi mamá me fue a buscar, lágrimas caían de mis ojos. Durante los primeros minutos no podía formar palabras.
Finalmente le conté lo que ocurrió y ella trató de hacerle sentido”.

Ashley le preguntó a su mamá por qué el niño no quería besarla y si había algo malo en ella. También le pidió ayuda para tratar de gustarle.

“Ashley”, dijo su madre, “tú eres una niña preciosa y muy especial, y no necesitas forzar a alguien a que te bese o te ame. Eres digna de amar y eres valiosa así como eres. Este niño ni siquiera merece tu beso, y no merece ninguna de tus lágrimas“.
“Esto fue hace 20 años y puedo decir honestamente que aún siento cómo esas palabras fueron un punto de cambio para mi.
(…)
Verán, amigos, esta puede parecer otra historia de colegio, pero es cómo muchas niñas/mujeres estamos tentadas de responder al amor y las relaciones hoy”.
“Cuando tratamos y convencemos a alguien de que nos ame, nos ponemos en una posición de compromiso. Acabamos bajando nuestros estándares e ignorando nuestro valor en un esfuerzo para “arreglarlo”, esperar a que crezca un poco o simplemente hacerle creer que merecemos su amor. Este es un ciclo tóxico que solo lleva a decepción y dolor”, reflexionó Ashley.

¿Qué te parece su visión?

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